miércoles, 24 de septiembre de 2014

LEYENDA DEL VIEJITO DEL ENCANTO


CHEJENDE MUNICIPIO CANDELARIA ESTADO TRUJILLO



Hoy que recurro a mis memorias para honrar a nuestros ancestros y aquellos que ya no están y que existen en nuestro corazón, todo con el mejor  ánimo de transmitir la información a otras generaciones.

Esta leyenda se da a nivel mundial entre los campesinos, con la magia de mitos semejantes que adquieren características propias de cada región, siendo Chejendé, Municipio Candelaria un ejemplo, con el Viejito del Encanto.
Estas leyendas nos une como pueblos andinos respetuosos de la pacha mama también fortalece la idiosincrasia de nuestros campesinos y da razones y argumentos de pueblos llenos de magia con circunstancias que nos marcan como protectores de la  ecología, que buscamos la preservación de los ecosistemas, las aguas las plantas, animales y nuestro planeta

La leyenda del Encanto de Chejendé, está basada en una serie de recuerdos de la infancia en las personas de la tercera edad y que poco a poco hemos retomado estos recuerdos en la gente de la comunidad de la Peñita, Nariguete, Mitón, Torococo, Bitubú y Carache; esta leyendaera el centro de conversación en la época de lluvias y neblina, donde los abuelos se lucían al contarla  rodeados de personas de la comunidad. Destacando que han existido desde siempre.


 
Carmen Dàvila




Para nuestros primeros pobladores Los encantos eran los padres de la Creación que habían llegado de las estrellas,  describiéndolos como un Encanto Padre y un Encanto Madre, tan viejos que los surcos y su rostro se asemejaban a las piedras… Ellos querían descansar pero, antes crearon nuestras montañas, las mágicas lagunas, los ríos,  los musgos y hasta la neblina… Luego crearon, las nubes, las aves y los peces, otros animales, las hiervas y los arboles…







El Padre Encanto creópequeños  hombres semejantes a él perohechos de luz de sol y agua, quienes durante el día se confundían con las montañas y la vegetación protegiendo los animales y ecosistemas  y laMadre Encanto creo a las pequeñasmujeres de cabellos muy largos como los riachuelos de las  montaña,hechas de agua y la luz de la luna y quienes durante la noche cuidaban nuestras lagunas, el crecimiento de las plantas y las flores, en las diferentes fases de la luna, resguardándose en las agua…





 Luego estos seres se unieron, dando origen a los Encantos humanos, formando una tribu protectora de nuestros ecosistemas, respetando a las piedras, donde veían con adoración a Mamá y Papá Encanto,(quienes habían decidido dormir en las montañas andinas), semejándose y confundiéndose con las piedras de donde los Encantos recibían sabiduría de estos seres sagrados, para continuar protegiendo todos los elementos de la naturaleza… Solo una cosa tenían prohibida… probar  la maldición de la sal, que corrompería su salud y perderían el don de saborear los frutos  y alimentos dados de forma natural y como consecuenciapervertirían  su pureza…hubo un grupo que decidió establecerse en las montañas y otro grupo nómada viajo muy lejos encontrándose con otras tribus de mayor estatura con quienes compartieron conocimientos y alimentos, desobedeciendo aquella advertencia,  y al probar la sal, perdieron el don de comunicarse con papá y mamá encanto y solo aquellos que no habían sido corrompido fortalecían su espiritualidadalejándose a sitios sagrados que continúan  escondidos ydonde podían comunicarse con Papá y Mamá Encanto y pedirles consejos y protección ,ofreciendo los frutos de la temporada… Desde entonces nuestros indígenas siembran para comer y ofrecer tributo y las mujereshacen vasijas de barro manares y esteras…por comer la sal conocieron las enfermedades, las guerras entre hermanos y lamuerte.






Contaban los ancianos que El Viejito del Encanto y su familia han existido desde siempre, son seres pequeños que tienen el tamaño de un niño de cinco años, ellos con su conexión espiritual  se encargaban de cuidar las cosechas, y tomaban parte de ella para su pueblo y para ofrendaraPapá y a Mamá Encanto…en agradecimiento por los frutos abundantes, solo así tenían protección de una pareja de encanto…
El Viejito del Encanto lo describen nuestros abuelos como un pequeño chamande presencia fuerte con su bastón apostado en lascabeceras o vertientes de las aguas, o cerca de los ríos o quebradas, donde habían cortado las vegetación ya que allí ellos hacían crecer plantas medicinales… quienes por siempre son y serán los guardianes de las aguas, respetuosos que los ríos en sus crecidas, favoreciendo las poblaciones…Agregando que con la llegada de los hombres altos, fueron perseguidos y señalados de hechiceros por no comer sal y una gran parte se ocultó en las cuevas, construyendo pasadizos secretos para trasladarse de una población a otra.







Esta leyenda nucleaba y enriquecía el imaginario de nuestro pueblo, generando conversaciones entre las familias y vecinos de nuestras comunidades campesinas cuando había frío, mucha neblina y arreciabanlas lluvias, estimulando las crecientes de ríos y quebradas, así como la nutrida vegetación y abundantes flores, que adornan los andes y las fértiles tierras con abundantes frutos que caracteriza las tierras andinas.
Decían los abuelos cuando se reunían en la única fábrica de Chimó de Chejendé, que los encantos conviven entre nosotros, solitarios, silenciosos y otros más extrovertidos pero que su estatura sigue siendo pequeña y que ellos se escondían de la civilización en las cuevas y desde allí se movilizaba sin ser vistos, y contaban  que un señor de Carache con apellido D’Villegas, primo de un encomendero español,  era un gran cazador y decidió ir de cacería con un amigo en unasemana santa, encontrándose un hermoso venadorayado y  le disparó dejándolo herido y corrieron siguiendo el rastro de sangre que dejaba y no se percataron por donde iba pasando y sin darse cuenta  se encontró en un lugar extraño…




 
Elvia Peña de Dávilaconversando con la Artesana Omaira Terán sobre su vivencia con el Viejito del Encanto en el taller de Artesanías.

Había una lagunay plantas frondosas de mágico colorido, abundantes y variadas floresque antecedían grandes sembradíos de maíz, trigo y cañadonde se veía muchas personas trabajando. y aun, sin salir de su asombro, se les acercó a un Señor bajito con un gran sombrero y le dijo con voz recia ¡ese animal que persigue es mío! y no se preocupe, que yo lo voy a curar; D’Villegas se asustó y pudo ver varios venados pastando… Sin tiempo a pensarse acercaron unas mujeres pequeñas con vestidos casi iguales, cabellos negro, muy largos, quienes amablementele ofrecieron agua y abundante comida, pero cuando la probo descubrió que no tenía sal y la dejo, luego  pidió permiso para ir a  defecar y le  señalaron fuera a  las orillas de los sembradíos, al llegar  observo  su alrededor y estaba rodeado de grandes montañas, pero, muy arriba se veía una luz pequeña como un lucero que brillaba muy claro, porque allí era nublado, así que rezando subió hasta acercarse a la luz, dándose cuenta que era una entrada o salida de ese mundo. Al salir era viernes santo, pero, 7 años después, él estaba igual, sus hijos más grandes y si esposa había muerto… luego en su lecho de muerte,  conto lo sucedido a su familia  y murió.
Igualmente nuestros abuelos afirmaban, que cuando había crecidas de ríos y grandes deslaves era que se mudabala Tribu del Viejito del encanto para otra zona y quedaba desprotegida la población. Decidan que quedaban pocos y cuando se  prestaba atención, todos muy callados, podían oír el mugido de las vacas, el cacarear de gallinas y bramar de chivos  y las voces de esa gran casta de pequeños hombrecitos con sus mujeres y niños, guiados por el encanto, a través de las corrientes de agua que nacían por las copiosas lluvias… y podía escucharse cuando los niños preguntaban: Papá ¿para dónde vamos? Y una vos fuerte respondía: - pa Pérez, pa Pérez… que queda por Carora comentaba el abuelo para cerrar el tema…

Los encantos son entidades protectoras de la vida y la naturaleza… Siendo responsables de las lluvias y magia de la neblina de nuestro pueblo, también son protectores de los musgos que abundan en la loma, ellos protegen nuestros suelos de la erosión para que sean fértiles y se alejan de la civilización por las talas y quemas, reduciéndose sus espacios naturales a las cuevas y pocos riachuelos que aún están rodeados de vegetación.






Cuenta mi madre Elvia Peña de Dávila que en 1.945 cuando ella tenía siete años… ella vio a un encanto  sentadito en una de las piedras de la quebrada del filo, cuando iba de la mano de su abuelita Trina Cañizalez, quien sembrabaen  una chaguacercada con piedra donde cultivaba la tierra…al verlo, le dijo a su abuela ¡mamatrina, ahí está un señor sentado con un sombrero muy grande!…  Reaccionando la abuela de forma diligente y recia, sin soltar su mano… ¡No lo mire hija, no lo mire!Y comenzó a contarle que ellos son muy delicados, viven aquí desde hace mucho tiempo, son dueños de todas estas tierras y cuidan los animales que huyen heridos por los cazadores, ellos deben tener su pueblo por esas cuevas y se llevan a los niños…
Mi madre suspira y busca en su recuerdo y retoma contando que su hermana mayor asistía a la Escuelita local y que su maestra organizó una excursión con los estudiantes y su hermana le contó que llegaron hasta la tercera sala de techo redondeado y no continuaron porque allí había una laguna de aguas transparente, con peces y un gran árbol hermoso con muchos frutos y lograban ver que al otro lado habían vasijas objetos que brillaban, pero no podían pasar.
Por esa época El Viejito del Encantose llevo a Manuelito Infante el hijo de la señora Aminta Infante, la Cultora que organizaba los versos y cantos de las Pastoras del Niño Jesús en la Peñita y toda la calle abajo, con la Sra. Rosa Amelia Acevedo… Para pagar las promesas en navidad.
Manuelito solo tenía cuatro añitos cuando su mamá lo dejo sentadito en la sala de su humilde hogar, para que no le diera frio en el momento que ella preparaba el cafecito en su fogón de leña al lado del zanjón de la Peñita y cuando regreso apuradita porque había frio y mucha neblina, abrió la puerta y ya su pequeño no estaba, recurriendo a sus vecinos para buscarlo por el zanjón y todo el lugar, sin resultado alguno… La desesperación de ella conmovió a toda la población de Chejendé; recurriendo a la Iglesia y al sacerdote, haciéndole una promesa a la Virgen de la Candelaria y a los tres días se realizo el milagro, a Manuelito lo encontraron sentadito en el mismo lugar donde había desaparecido, notando inmediatamente, que su niño tenía una cicatriz en forma de rectángulo en su cien, marca que él no tenía al desaparecer.
También fue visto por Viviana Justo, la querida sobandera y partera del pueblo, ella contaba que en varias oportunidades se lo encontró en los caminos al pozo del Maporal, la quebrada de aguaditaycerca de la quebrada y la cueva del Filo, y así  como ellas tantas personas que tenían que lavar o abastecerse de agua, porque en Chejendé no había acueducto…
 Y la descripción que nuestros habitantes le han dado es que son seres pequeños, tienen barba, son complacientes, silenciosos y atractivos, con sombreros muy grandes, su vestuario es muy abrigado y se confunden con los colores de la naturaleza, como si el musgo y los líquenes naciera sobre su ropa, tienen los pies al revés, porque sus  deditos salen de su talón, y delante lo tiene redondo, siendo una ventaja cuando eran perseguidos porque lo buscaban en sentido contrario y no podían encontrarlos ; se encuentran en los lugares sombríos y por las noches lluviosas se escuchan la música que ellos tocan acompañada con sus cantos…

De igual manera, la gente tiene mucho cuidado con los niños, para que no sean encantados o maravillados por estos hermosos seres que los atraen hacia sí…
Debido a la curiosidad de Cualquier Adolescentey con ánimos de verificar si existía la cueva del  Encanto…Teresa Benítez, cuenta que ella entro a la cueva del encanto que sus salas eran redondeadas y podían pasar de pie, pero no pudieron avanzar más porque interrumpió su paso una serpiente muy grande y tuvieron que regresarse…
En el año 80  nos reunimos un grupo de adolescentes, Oscar, Vázquez, mi hermana Marina, mi primo Douglas, y otros, todoscon entusiasmo de explorar y conocer la cueva del Viejito del Encanto…ubicada en el filo y tiene su entrada por Sabana Larga…
Al llegar vimos la entrada que es una laja sobre otra laja simulando forma de un triangulo y debíamos entrar de rodillas, ya que realmente era muy Pequeña… nos animamos a avanzar y nos sorprendió una sala amplia y redondeada llena de murciélagos y excremento por todo el piso... Ubicando con las linternas una pintura rupestre casi borrada y una segunda entrada exactamente igual a la que había dejado a nuestra espalda, solo que en la primera entrada,  resplandecía la luz del día… Volvimos a encorvarnos para caminar a gatas en una alfombra de hojas secas, hasta Llegar a una segunda sala, redondeada como la primera, pero, mas pequeña  sin humedad ni murciélagos, allí vimos tres entradas tan iguales como las que dejábamos tras nosotros y decidimos marcarla con un suéter para no confundirnos al salir, continuamos avanzando a gatas por la entrada a la derecha,  y con gran Sorpresa encontramos varias culebras de gran tamaño y  muy asustados  casi  sin pensar, corrimos hacia la entrada pretendiendo salir todos al mismo tiempo…
Luego de tanto desconcierto logramos estar fuera de la cueva… pero, siendo perseguidos por una serpiente grande y de amarillo brillante que buscaba mordernos mientras corríamos hacia un callejón de paredes tan altas y planas de lajas grises, que no nos permitía salir hacia ninguna parte… con gritos y movimientos de los brazos, logramos que la serpiente bajara por una corriente de agua que corría y olvidamos el tema, sin regresar…
Estos seres mágicos aparecen y desaparece, en la quebrada del filo, en el zanjón de la peñita y en la quebrada de la Aguadita, de nuestra localidad…también lo han visto en Mitón Torococo, Bolivia, Boconó y Carache y en cualquier zanjón o surco profundo donde corran aguas de nuestras montañas andinas... cuidando las nacientes o manantiales; protegiendo nuestra fauna y flora, son los guardianes de nuestro privilegiado clima y nuestra bella naturaleza.

 
Mural con venados rayados realizado por la artesana niña Aminta.  En los años 20.
(Resina natural)



 Esta Tribu de Pequeños llamados Encantos prefiere no ser vistos, movilizándose a través de cuevas que se comunican con Carache, Bolivia dispersándose por Santa Ana Boconó y otros municipios aledaños… siempre atentos,  observando desde un árbol, una piedra, desde las plantas o desde el agua, esperanzados en la madurez y buenas acciones de los seres humanos que pueden socorrer los ríos, animales, plantas y ecosistemas que desaparecen día a día junto a ellos.

sábado, 17 de mayo de 2014

La Leyenda del Viejito del Encanto 2


Photo Cube
La Leyenda del Viejito del Encanto era el centro de conversación en la época de lluvias y neblina los abuelos se lucían al contarla   rodeados de personas de la comunidad, ellos aseguraban que el Viejito del Encanto y su familia han existido desde siempre, que son seres pequeños y  tienen el tamaño de un niño de cinco años, ellos se encargaban de cuidar las cosechas, siendo los guardianes de las aguas, atentos que los ríos en sus crecidas no afectaran las poblaciones, actuaban como un pequeño chaman con su bastón decía el abuelo Adeliz, que muchos de los conuqueros sentía su  presencia fuerte y se veían  molestos cuando  cortaban la vegetación cerca de  las cabecera o vertientes de las aguas o en las orillas de las quebradas, así que cuando sembraban sus chaguas cerca de quebrada del filo ellos lo veían, también aseguraban que son responsables de las lluvias y magia de la neblina de nuestro pueblo, son protectores de los musgos que abundan en la loma, protegen nuestros suelos de la erosión para que sean fértiles, permitiendo que nuestra comunidad y en tiempo de navidad se les aparecía a las mujeres que buscaban el musgo para hacer los hermosos pesebres.

Esta leyenda nucleaba y enriquecía el imaginario de nuestro pueblo, generando conversaciones entre las familias y vecinos de nuestras comunidades campesinas cuando había frío, mucha neblina y arreciaban las lluvias estimulando las crecientes de ríos y quebradas.
También nuestros abuelos afirmaban que se mudaba para otra zona la Tribu del Viejito del encanto, y cuando prestábamos atención, todos muy callados, se podía oír el mugido de las vacas, el cacarear de gallinas y bramar de chivos  y las voces de esa gran casta de pequeños hombrecitos con sus mujeres y niños, guiados por el encanto, a través de las corrientes de agua que nacían por las copiosas lluvias… y podía escucharse cuando los niños preguntaban:
- ¿Padre para donde vamos? Y una vos fuerte respondía: - pa Pérez, pa Pérez…
Y eso queda por Carora comentaba el abuelo para cerrar el tema…
Cuenta mi madre Elvia que en 1.945 cuando ella tenía siete años… ella lo vio sentadito en una de las piedras en  la quebrada del filo, cuando iba de la mano de su abuelita Trina Cañizalez, quien sembraba  en  una chagua cercaban con piedra… junto a su hermana, que también cultivaba la tierra… Y le dijo mamatrina ahí esta un señor sentado con un sombrero grande… Pero que de forma diligente y recia la abuelita Trina le dijo a mi madre, sin soltar su mano… No lo mire hija, no lo mire… Entonces comenzó a contarle, mija ellos son muy delicados, viven aquí desde hace mucho tiempo, son dueños de todas estas tierras y cuidan los animales que huyen heridos por los cazadores ellos deben tener su pueblo por esas cuevas, porque un señor de Carache apellido D’Villegas,  era un gran cazador, en tiempos de semana santa  tiro a un venado, dejándolo herido y siguiéndolo por el rastro de sangre que dejaba el no se percato por donde iba pasando y darse cuenta se encontró en un lugar con sembrarios de maíz, trigo y caña, en ese momento se le acerco un Señor bajito con un gran sombrero y le dijo ese animal es mío y no se preocupe que yo lo voy a curar, D’Villegas se asustó y le tuvo deseos de defecar, así que pidió permiso y corrió para las orillas de los sembrarios, cuando observo estaba rodeado de grandes montañas pero muy arriba se veía una luz pequeña como un lucero que brillaba muy claro, porque allí era nublado, así que rezando subió hasta acercarse a la luz, dándose cuenta que era una entrada o salida de ese mundo. Al salir era viernes santo, lo conto a su familia y murió.
Años después de verlo mi madre, El Viejito del Encanto se llevo a Manuelito Infante el hijo de la señora Aminta Infante, Cultora y poetisa encargada de organizar los cantos y versos de las Pastoras del Niño Jesús en la Peñita y toda la calle abajo…
Manuelito solo tenía cuatro añitos cuando su mama lo dejo sentadito en la sala de su humilde hogar, para que no le diera frio en el momento que ella preparaba el cafecito en su fogón de leña al lado del zanjón de la Peñita y cuando regreso apuradita porque había frio y mucha neblina, abrió la puerta y ya su pequeño no estaba, recurriendo a sus vecinos para buscarlo por el zanjón y todo el lugar, sin resultado alguno… La desesperación de ella conmovió a toda la población de Chejendé; recurriendo a la Iglesia y al sacerdote, haciéndole una promesa a la Virgen de la Candelaria y a los tres días se realizo el milagro, a Manuelito lo encontraron sentadito en el mismo lugar donde había desaparecido, notando inmediatamente, que su niño tenía una cicatriz en forma de rectángulo en su cien, marca que él no tenía al desaparecer.
 También lo vio Viviana Justo, la querida sobandera y partera del pueblo y como ellas tantas personas que tenían que lavar o abastecerse de agua en la aguadita y en el pozo del Maporal ceca del Filo, porque en Chejendé no había acueducto…
 Y la descripción que nuestros habitantes le han dado es que son seres pequeños, tienen barba, son complacientes, silenciosos y atractivos, con sombreros muy grandes, su vestuario es muy abrigado y se confunden con los colores de la naturaleza, como si el musgo y los líquenes naciera sobre su ropa, tienen los pies al revés, porque sus  deditos salen de su talón, y delante lo tiene redondo, por eso al dejar las huellas de sus pies, es como si fueran en sentido contrario; se encuentran en los lugares sombríos y por las noches lluviosas se escuchan la música que ellos tocan acompañada con sus cantos… Estos seres mágicos aparecen y desaparece, en la quebrada del filo, en el zanjón de la peñita y en la quebrada de la Aguadita, de nuestra localidad… Pero, se lo ven en cualquier zanjón o surco profundo donde corran aguas de nuestras montañas andinas... cuidando las nacientes o manantiales; protegiendo nuestra fauna y flora, son los guardianes de nuestro privilegiado clima y nuestra bella naturaleza. Esta Tribu de Pequeños llamados Encantos prefiere no ser vistos, movilizándose a través de cuevas que se comunican con Carache, Bolivia y otros municipios aledaños.
... ...
 De igual manera, la gente tiene mucho cuidado con los niños, para que no sean encantados o maravillados por estos hermosos seres que los atraen hacia sí…
Debido a la curiosidad de Cualquier Adolescente y con ánimos de verificar si existía la cueva del Viejito del Encanto… nos reunimos un grupo de adolescentes, Oscar, Vázquez, mi hermana Marina, mi primo Douglas, y otros, todos con entusiasmo de explorar y conocer la cueva del Viejito del Encanto…ubicada en el filo, pero, tiene su entrada por Sabana Larga…
Al llegar vimos la entrada que es una laja sobre otra laja simulando forma de un triangulo y debíamos entrar de rodillas, ya que realmente era muy Pequeña… nos animamos a avanzar y nos sorprendió una sala amplia y redondeada llena de murciélagos y excremento por todo el piso... Ubicando con las linternas una pintura rupestre casi borrada y una segunda entrada exactamente igual a la que había dejado a nuestra espalda, solo que en la primera resplandecía la luz del día… Volvimos a encorvarnos para caminar a gatas en una alfombra de hojas secas, hasta Llegar a una segunda sala, redondeada como la primera, pero, mas pequeña  sin humedad ni murciélagos, allí vimos tres entradas tan iguales como las que dejábamos tras nosotros y decidimos marcarla con un suéter y no confundirnos al salir, continuamos avanzando a gatas por la entrada a la derecha,  y con gran Sorpresa encontramos culebras cazadoras de diferentes tamaños, pero, muy asustados no sabíamos diferenciar las cazadoras de las venenosas y sin pensar, corrimos hacia la entrada pretendiendo salir todos al mismo tiempo…
Luego de tanta confusión logramos estar fuera de la cueva… pero, siendo perseguidos por una tigra cazadora que buscaba mordernos mientras corríamos hacia un callejón de paredes tan altas y planas de lajas grises, que no nos permitía salir hacia ninguna parte… con gritos y movimientos de los brazos, logramos que la serpiente bajara por una corriente de agua que corría y olvidamos del tema, sin regresar hasta hoy que recurro a mis memorias para honrar a nuestros ancestros y aquellos que ya no están y con el ánimo de transmitir la información a otras generaciones. Esta leyenda se da a nivel mundial entre los campesinos, con la magia de mitos semejantes que adquieren características propias de cada región, siendo Chejendé, Municipio Candelaria un ejemplo, el Viejito del Encanto Torococo con los duendes, los Momoyes en Bocono y el estado Trujillo.

Autora: Licda. y Abg. Carmen Dávila.
Trabajos de Carmèn Dàvila